Una historia inusual ha captado la atención de los medios en Bolivia, donde Carlos Choque, empleado de un estudio contable, fue despedido tras un perturbador incidente protagonizado por un muñeco vudú y su jefe.
Choque, quien se resentía de su jefe por lo que consideraba un salario insuficiente y excesiva carga laboral, recurrió a medidas extremas. Según informes, buscó la ayuda de una bruja local para confeccionar un muñeco vudú a imagen y semejanza de su jefe, Rodrigo Granier. Utilizó cabellos y trozos de tela de la ropa dejada por Granier en la oficina para personalizar el muñeco.
El punto cúlmine llegó cuando Choque, aprovechando la ausencia de sus compañeros, colocó el muñeco ensangrentado en el escritorio de su jefe, utilizando sangre obtenida en una carnicería local. El descubrimiento del macabro objeto el lunes siguiente provocó horror en la oficina.
Sin embargo, Choque negó rotundamente su implicación, argumentando que las imágenes de las cámaras de seguridad fueron manipuladas con inteligencia artificial para incriminarlo injustamente y de esa forma, justificar su despido sin compensación económica alguna.
Actualmente, se lleva a cabo un juicio civil contra Carlos Choque por su presunta participación en este grotesco incidente. Mientras tanto, en las redes sociales, la historia ha generado un sinfín de burlas y comentarios irónicos. No obstante, este suceso también ha puesto de manifiesto la persistente creencia en prácticas como la brujería, la influencia de la superstición y de las religiones en la cultura latinoamericana, un mercado que sostiene a muchas familias en la región.
En una encuesta reciente realizada en Bolivia, se reveló que aproximadamente el 78% de la población cree en la existencia del diablo. Este hallazgo subraya la arraigada presencia de creencias en entidades sobrenaturales en la sociedad boliviana. Esta situación evidencia la necesidad de una mayor educación y discernimiento crítico en estos asuntos.
Mientras tanto, la historia de Carlos Choque se ha convertido en un popular meme de Internet que dice «Si estás molesto con tu jefe, lo más maduro y sensato es dejarle un muñeco vudú ensangrentado en el escritorio».

















