La escultura que capturó la atención de lugareños y turistas en Villarrica ha desaparecido tan misteriosamente como apareció. Esta mañana, la imponente estatua de madera que se alzaba en el bosque desapareció sin dejar rastro, sembrando la sorpresa y la incertidumbre en la comunidad.
La desaparición llega apenas una semana después de que los habitantes locales tomaran medidas para proteger la escultura tallada, instalando cámaras de vigilancia en el área que aún no estaban operativas. Sin embargo, todas las precauciones parecen haber sido insuficientes para evitar la misteriosa desaparición.
Los miembros de la comunidad mapuche, que atribuyen al gato una presencia espiritual en el bosque invisible para aquellos que no comparten su conexión con la tierra, sostienen que el felino sigue presente en un plano no visible y confían en que reaparecerá algún día. Mientras tanto, han iniciado rituales y oraciones para expresar su gratitud a la tierra por el prodigioso hallazgo, aunque ya no no se pueda ver.
Las autoridades locales, tras meses de investigaciones infructuosas sobre el origen de la estatua, hacen un llamado a quien haya sustraído la escultura para que la devuelva, destacando el daño causado al turismo y a las familias que dependían de la afluencia de visitantes y la venta de souvenirs relacionados con la figura.
La desaparición del gato gigante ha dejado a muchos niños y adultos desconsolados, ya que la estatua se había convertido en un punto de atracción turística en la zona. Sin embargo, los lugareños consideran la posibilidad de cobrar entrada para visitar al enigmático felino invisible, manteniendo viva la esperanza de que su presencia perdure de alguna forma.
Para aquellos que tuvieron la oportunidad de fotografiar y visitar la imponente escultura durante los breves meses en que estuvo visible, queda el consuelo de haber sido testigos de un fenómeno único y misterioso que ahora forma parte de la leyenda local.

















