En un insólito anuncio transmitido en cadena local, el alcalde de Punta Arenas, Hernán Villalobos Cárcamo, declaró el próximo viernes como “Día Oficial de la Persecución del Pingüino”, asegurando que la medida busca “fortalecer el ejercicio físico, la conexión con la fauna y la autoestima de la comunidad”. La declaración sorprendió incluso a sus asesores, quienes admitieron no haber visto un documento oficial, pero sí “unas servilletas con garabatos y dibujos de pingüinos musculosos”.
Según Villalobos, cada vecino recibirá un silbato, un par de botas de goma y un chaleco reflectante para participar en el evento. Los pingüinos, por su parte, “serán advertidos con anticipación” mediante carteles en las playas y “mensajes en redes sociales administradas por biólogos especializados en lenguaje aviar”.
La comunidad reaccionó con entusiasmo. Doña Fresia, conocida por vender sopaipillas en la plaza, aseguró que aprovechará el feriado “para hacer cardio y de paso traerme un pingüino pa’ la tina”. En contraste, el presidente de la Sociedad Protectora de Aves del Estrecho calificó la medida como “una locura absoluta que podría terminar en una rebelión masiva de pingüinos contra la ciudad”.
Comerciantes locales ya se preparan para la avalancha de turistas que esperan llegue atraída por el evento. Se reporta que varios hoteles están ofreciendo “paquetes con persecución guiada” y que un gimnasio de la zona incorporará “clases de sprint antártico” en su programa.
En un gesto de diplomacia interespacial —según palabras del propio alcalde—, se enviará una invitación oficial a la colonia de pingüinos de la isla Magdalena, para que participen de forma voluntaria y, en sus palabras, “sin rencores ni demandas judiciales posteriores”.
El Ministerio del Medio Ambiente anunció que monitoreará la actividad “muy de cerca” y que, si bien la persecución está permitida, cualquier intento de selfie con los pingüinos será multado con 2.000 pesos y una charla obligatoria sobre “la dignidad de las aves con smoking natural”.
Finalmente, el alcalde cerró su anuncio con un llamado a la unidad: “Corremos tras los pingüinos no por atraparlos, sino para recordar que en esta ciudad, todos tenemos derecho a correr detrás de algo que nunca alcanzaremos. Como la plata del sueldo, por ejemplo”.
















